jueves, octubre 06, 2011

CAPITULO 7

Mi madre y Charlotte la madre de Claire se habían conocido en una de las reuniones de padres en el instituto y se han hecho muy amigas la verdad, cosa que a Claire y a mi nos encanta. Al saber que nosotros también nos íbamos a París la madre de Claire decidió que fuéramos todos juntos como si fuéramos amigos de toda la vida. A nosotras no nos importaba, así íbamos a pasarnos todas las vacaciones juntas. Las habitaciones las habían distribuido de dos en dos excepto la de mi madre que ella estaría en una individual. Claire y yo estaríamos en una, los padres de Claire en otra, mi madre en otra y Max y Brendan también compartirían habitación. Brendan y Max se llevaban bastante bien desde que Max decidió apuntarse al equipo de baloncesto del instituto y a ninguno de los dos le molestaba compartir la habitación con el otro.

Me levante de la cama nada más sonar el despertador, hoy era uno de esos días en los que no me importaba madrugar, es más, incluso me gustaba. Nuestro avión salía a las ocho de la mañana y con esto de que tienes que estar dos horas antes en el aeropuerto, teníamos que despertarnos a las cinco menos cuarto. Aparte las sabanas y prácticamente salte de la cama, ya se oían movimiento en las habitaciones de mi hermano y mi madre. Agarre la toalla que colgaba de la puerta y me metí en el baño para darme una ducha. Para mí el rato que pasó en la ducha es el único en el que puedo pensar con claridad y en un momento de lucidez provocado por la adrenalina y la emoción del viaje se me pasó por la cabeza que estas serian mis vacaciones y que nadie me las iba arruinar, tenía que hacer caso a Claire y soltarme, no iba a estar toda la vida esperando por Brendan y si en estas vacaciones no pasaba nada iba hacer borrón y cuenta nueva, soy demasiado joven para estar preocupándome por un solo chico que además ni me hace caso. Cuando mi momento de lucidez pasó termine de aclararme el pelo y salí del baño envuelta en la toalla, cogí la ropa que había dejado preparada el día anterior y me empecé a vestir, al terminar me metí otra vez en el baño, me seque el pelo y me aplique raya negra en los ojos y un poco de rimel, la verdad es que así me resaltaba más el color miel de los ojos. Cuando los tres ya estábamos listos bajamos silenciosamente las escaleras para no despertar a nadie y salimos fuera donde nos esperaba el taxi que nos llevaría directos al aeropuerto.
Al llegar facturamos las maletas y nos dirigimos a la zona de espera para embarcar. Habíamos tardado una hora y media en facturar las maletas y ya estaban dando el aviso a los pasajeros para que embarcaran. Al llegar a la zona de espera que se encontraba enfrente de la puerta de embarque vimos que Claire y su familia ya estaban allí y nos estaban esperando. Cuando Claire me vio sonrió y me empezó a saludar muy entusiasmada. Claire y yo fuimos las primeras en embarcar. El viaje duraba una hora y cuarto y Claire y yo nos la pasamos hablando todo el rato.

-Sabes, esta mañana estado pensando mientras me duchaba y eh llegado a la conclusión de que si en este viaje no pasa nada entres tu hermano y yo, al llegar a Londres pienso hacer borrón y cuenta nueva y mientras estemos aquí en París pienso vivir mi juventud como si no hubiera mañana- miré a Claire y vi como me miraba con los ojos como platos y la boca medio entre abierta

-¿Lo dices en serio?- sonreí y asentí. Claire se lanzo abrazarme y cuando se aparto en su cara podía leerse lo orgullosa que estaba de mí- es lo mejor que puedes haber Evelyn así me gusta como se nota que eres mi mejor amiga- las dos reímos.

-Me estas pegando tu forma de pensar- nos miramos y volvimos a reír. La verdad es que me encantaba tener a Claire como mejor amiga no podía haber encontrado a nadie mejor me alegro que en mi primer día me hablara.

Al llegar a París nos montamos en una furgoneta que había enviado el hotel y que nos llevaría directos. Cuando entramos Claire y yo nos quedamos alucinando. El vestíbulo era impresionante, techos altos muebles que radiaban romanticismo por todos los lados, una cristalera enorme que daba a la zona exterior donde se encontraban las piscinas y donde había un camino lleno de vegetación que conducía a la otra parte del hotel.

Subimos a las habitaciones. La de Brendan y Max y la nuestra estaban en el ultimo piso y la de nuestros padres en el primero y el hotel tenía quince pisos así que no tendríamos problemas de que nos molestaran.

Cuando entramos en la habitación Claire y yo nos quedamos alucinando nunca había visto algo así. Dos camas enormes con bonitos doseles blancos y los muebles mezclaban el estilo de la actual París y de la París del siglo dieciocho, había un espejo de pie enorme y un butacón todo con tonos crema y blanco roto que parecían sacados de una novela romántica antigua era como estar en un palacio. El baño era impresionante la ducha tenía incorporada unos chorros de masajes, había una bañera estilo antiguo y alado un jacuzzi enorme.

Mientras Claire empezaba a deshacer nuestras maletas y a colocar la ropa por estilo y color en el armario yo salí a la terraza que teníamos  y mi primera imagen fue la torre Eiffel, grande y hermosa, la imagen más hermosa que había visto, no me extrañaba que la llamaran la ciudad del amor.

-Hola- mire a mi derecha y vi a Brendan asomado también a la terraza, se me había olvidado que nuestras habitaciones estaban pegadas

-Hola- dije sonriendo de lado

-Esto es precioso- volvió la cabeza y miró la torre

-La verdad es que si, siempre que lo eh visto en fotos o en películas me ha maravillado pero verlo con mis propios ojos, me deja sin palabras- aparte la vista ya que me estaba empezando a ruborizar. Brendan volvió a mirarme.

-Evelyn yo…- en ese instante salió Claire y nos miró a los dos

-Evelyn te importaría venir un momento es que no encuentro una cosa- asentí y me despedí con la mano de Brendan y entre dentro no sin antes echar un ultimo vistazo al lugar donde mi vida cambiaria por completo. 

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