viernes, octubre 21, 2011

CAPITULO 8


  Abrí los ojos y miré a todos lados buscando mi habitación, pero me di cuenta de que no la encontraría ya que estaba en París. Miré el reloj del móvil y vi que eran las seis menos cuarto, demasiado pronto, pero ya no tenia sueño así que me enfunde unos vaqueros una sudadera gris y mis converse rosa, me peine y me puse un poco de rimel, abrí la puerta con cuidado de no despertar a Claire, salí al pasillo y me encamine al comedor. Al llegar cogí un plato y me serví una tostada, un crep y una manzana junto con un vaso de zumo y salí a la terraza. Me senté en la mesa más alejada para poder pensar tranquila y sin que nadie me molestara además tenía vista principal de la torre Eiffel mientras terminaba de amanecer, era una vista única en el mundo que merecía la pena ver aunque solo fuera una vez. Estaba tan absorta en mis pensamientos y en esa extraordinaria imagen que no me di cuenta cuando alguien se sentó a mi lado hasta que carraspeo y gire la cabeza sorprendida.

-Hola- Brendan se había sentado a mi lado y me observaba con una sonrisa divertida, yo no podía apartar la mirada de esos ojos verdes que siempre me hipnotizaban y hacían que todo lo demás desapareciera menos el.

-Hola- sonreí y aparte la mirada un poco avergonzada.

-¿Cómo es que te has despertado tan pronto?- me pregunto dándole un sorbo a su café.

-No podía… dormir ¿y tu?- pregunte y le peje un mordisco a mi tostada.

-Tampoco podía dormir eh estado toda la noche dándole vueltas a la cabeza con un asunto que me vuelve… loco- rió un poco y le miré, el me miró y sonrió- tienes… una miguita de la tostada… ahí- digo señalando mi labio. Alzo la mano y pasó su pulgar por mi labio inferior con suavidad hasta que me quito la miga de la comisura de los labios. De repente su mano acaricio mi mejilla y los dos nos miramos directamente a los ojos diciendo tantas cosas pero sin decir ni una sola palabra, el se acerco un poco y yo respondí de la misma manera. Nuestros rostros estaban ya a escasos centímetros, cuando empezó a sonar mi móvil, los dos nos sobresaltamos y nos separamos el uno del otro al mismo tiempo, miré el móvil y vi que era Claire, se habría extrañado al no verme en la habitación así que descolgué el teléfono.

-¿Si?-

-Evelyn, ¿Dónde estas? No te eh visto en la habitación cuando me eh despertado y me eh preocupado- se le notaba en el tono de voz que estaba preocupada.

-Ya es que me desperté pronto y no podía volver a dormirme y decidí bajar a desayunar y estoy en la terraza del comedor con Brendan- Claire se quedo en silencio- ¿Claire estas ahí?-

-Ahora bajo- y colgó, miré a Brendan y vi que miraba la torre Eiffel. Ninguno de los dos digo nada, cuando llegó Claire el se levantó y se marcho sin despedirse.
Cuando Claire ocupo su lugar aparte la mirada y suspire.

-¿Qué habría pasado si no te hubiera llamado?- Claire me conocía demasiado bien y sabia por mi cara y por mi tono de voz de antes que algo estaba pasando.

-Creo…que nos habríamos besado- se me quedo mirando en silencio, yo era incapaz de aguantarle la mirada.

-Lo siento mucho- sigo Claire en apenas un susurro, se notaba que lo sentía de verdad, la mire y sonreí.

-No me pidas perdón, casi prefiero que nos interrumpieras- ella me miró extrañada.

-¿Por qué?-
 
-Pues por que, yo eh venido a disfrutar de mis vacaciones en París y decidí que la vida que llevó en Londres no se interpondría en mi camino y creo, que si Brendan y yo nos hubiéramos llegado a besar todo se hubiera convertido en un lío y eso es lo que estoy evitando- Claire me observaba en silencio la miré y sonreí, ella me devolvió la sonrisa.

-Me alegra ver que piensas así. Así que ahora nos vamos a por dinero, el mapa y el diccionario y nos vamos a visitar la ciudad por nuestra cuenta- las dos reímos y fuimos a nuestra habitación a por las cosas.

De camino a la salida del hotel nos encontramos con nuestros padres.

-Hola chicas, ¿A dónde vais?- pregunto mi madre.

-Pues teníamos pensado visitar un poco el lugar por nuestra cuenta si no os importa- digo Claire

-Si claro, podéis ir pero a las dos estaros en este restaurante, vamos a comer ahí- nos digo la madre de Claire, se saco un papel con una dirección del bolso y se la entrego a Claire.

Salimos del hotel y cogimos un autobús turístico que te llevaba desde la puerta del hotel hasta el centro de París. No quedaba muy lejos ya que desde el hotel se veía perfectamente la torre y se podía ir andando, pero Claire y yo no queríamos perder tiempo y por eso cogimos el autobús.

Cuando llegamos y nos bajamos del autobús nos quedamos embobadas mirando a todos lados. Era nuestro lugar deseado había tiendas de ropa en cada esquina, dos o tres salones de belleza, un starbucks y allí enfrente la torre Eiffel.

Claire estaba ansiosa de entrar en todas las tiendas de ropa ya que le apasiona la moda, así que entramos una por una. Claire acabo con casi diez bolsas repletas de ropa de todos los estilos, sin embargo yo solo me había comprado un pañuelo que había visto en un puesto artesanal que había en una plaza cercana y que llevaba puesto y un perfume que olía a lavanda.

Solo nos quedaba una hora hasta la hora en la que habíamos quedado con nuestros padres en el restaurante así que decidimos entrar en starbucks y comprarnos unos capuchinos e ir a visitar la torre Eiffel.
Cuando llegamos a lo más alto me quede impresionada con las vistas, era lo más bonito y romántico que había visto jamás, estaba tan alucinada que no me di cuenta cuando alguien me toco el hombro.
-Disculpa- me di media vuelta y me quede aun más sin palabras, delante de mí se encontraba un chico de mentira, de los que solo salen en las películas americanas. Era alto, con el pelo un poco largo y liso, piel un poco morena y unos ojos que hipnotizaban, era grises con un matiz violeta que solo se apreciaba cuando le daba el sol.

-¿Si?- dije sonriendo eh intentado no ruborizarme.

-Se te acaba de caer el pañuelo- eleva la mano y vi que tenía mi pañuelo en la mano- deberías tener más cuidado es una pañuelo muy bonito y no querrás perderlo- me coloco el pañuelo en el cuello con una sonrisa picara en los labios, cuando aparto las manos una de ellas rozo mi mejilla y una corriente me recorrió todo el cuerpo.

-Gracias- sonreí y el me devolvió la sonrisa antes de darse la vuelta y marcharse. Incluso cuando ya no podía verle seguía pensando en el, era raro ya que le acababa de conocer.

-Oh… dios… mío- Claire se puso en frente mío y vi en su cara la misma expresión de sorpresa que reflejaba mi rostro.

-Lo se, ha sido…- Claire me cogió de la mano y tiro de mi hacia la salida.

-Cuando lleguemos al hotel tenemos que hablar de lo que acaba de pasar pero ahora vamos al restaurante, ya nos deben de estar esperando.

Cuando llegamos al restaurante todavía pensaba en lo sucedido, en ese chico irresistible y con una pizca de misterio. Cuando encontramos la mesa donde estaban todos y vi a Brendan en mi mente solo estaba el, o eso creía ya que ese chico me había dejado intrigada y alucinada y eso me preocupaba ya que ahora mi mente estaba dividida en dos, Brendan y el chico misterioso, pero, ¿Cómo era posible que me pasara eso, si solo le había visto una vez? De lo que si que estaba segura era de que no iba a ser la ultima vez que le viera y desde luego que cambiaria mi vida.

jueves, octubre 06, 2011

CAPITULO 7

Mi madre y Charlotte la madre de Claire se habían conocido en una de las reuniones de padres en el instituto y se han hecho muy amigas la verdad, cosa que a Claire y a mi nos encanta. Al saber que nosotros también nos íbamos a París la madre de Claire decidió que fuéramos todos juntos como si fuéramos amigos de toda la vida. A nosotras no nos importaba, así íbamos a pasarnos todas las vacaciones juntas. Las habitaciones las habían distribuido de dos en dos excepto la de mi madre que ella estaría en una individual. Claire y yo estaríamos en una, los padres de Claire en otra, mi madre en otra y Max y Brendan también compartirían habitación. Brendan y Max se llevaban bastante bien desde que Max decidió apuntarse al equipo de baloncesto del instituto y a ninguno de los dos le molestaba compartir la habitación con el otro.

Me levante de la cama nada más sonar el despertador, hoy era uno de esos días en los que no me importaba madrugar, es más, incluso me gustaba. Nuestro avión salía a las ocho de la mañana y con esto de que tienes que estar dos horas antes en el aeropuerto, teníamos que despertarnos a las cinco menos cuarto. Aparte las sabanas y prácticamente salte de la cama, ya se oían movimiento en las habitaciones de mi hermano y mi madre. Agarre la toalla que colgaba de la puerta y me metí en el baño para darme una ducha. Para mí el rato que pasó en la ducha es el único en el que puedo pensar con claridad y en un momento de lucidez provocado por la adrenalina y la emoción del viaje se me pasó por la cabeza que estas serian mis vacaciones y que nadie me las iba arruinar, tenía que hacer caso a Claire y soltarme, no iba a estar toda la vida esperando por Brendan y si en estas vacaciones no pasaba nada iba hacer borrón y cuenta nueva, soy demasiado joven para estar preocupándome por un solo chico que además ni me hace caso. Cuando mi momento de lucidez pasó termine de aclararme el pelo y salí del baño envuelta en la toalla, cogí la ropa que había dejado preparada el día anterior y me empecé a vestir, al terminar me metí otra vez en el baño, me seque el pelo y me aplique raya negra en los ojos y un poco de rimel, la verdad es que así me resaltaba más el color miel de los ojos. Cuando los tres ya estábamos listos bajamos silenciosamente las escaleras para no despertar a nadie y salimos fuera donde nos esperaba el taxi que nos llevaría directos al aeropuerto.
Al llegar facturamos las maletas y nos dirigimos a la zona de espera para embarcar. Habíamos tardado una hora y media en facturar las maletas y ya estaban dando el aviso a los pasajeros para que embarcaran. Al llegar a la zona de espera que se encontraba enfrente de la puerta de embarque vimos que Claire y su familia ya estaban allí y nos estaban esperando. Cuando Claire me vio sonrió y me empezó a saludar muy entusiasmada. Claire y yo fuimos las primeras en embarcar. El viaje duraba una hora y cuarto y Claire y yo nos la pasamos hablando todo el rato.

-Sabes, esta mañana estado pensando mientras me duchaba y eh llegado a la conclusión de que si en este viaje no pasa nada entres tu hermano y yo, al llegar a Londres pienso hacer borrón y cuenta nueva y mientras estemos aquí en París pienso vivir mi juventud como si no hubiera mañana- miré a Claire y vi como me miraba con los ojos como platos y la boca medio entre abierta

-¿Lo dices en serio?- sonreí y asentí. Claire se lanzo abrazarme y cuando se aparto en su cara podía leerse lo orgullosa que estaba de mí- es lo mejor que puedes haber Evelyn así me gusta como se nota que eres mi mejor amiga- las dos reímos.

-Me estas pegando tu forma de pensar- nos miramos y volvimos a reír. La verdad es que me encantaba tener a Claire como mejor amiga no podía haber encontrado a nadie mejor me alegro que en mi primer día me hablara.

Al llegar a París nos montamos en una furgoneta que había enviado el hotel y que nos llevaría directos. Cuando entramos Claire y yo nos quedamos alucinando. El vestíbulo era impresionante, techos altos muebles que radiaban romanticismo por todos los lados, una cristalera enorme que daba a la zona exterior donde se encontraban las piscinas y donde había un camino lleno de vegetación que conducía a la otra parte del hotel.

Subimos a las habitaciones. La de Brendan y Max y la nuestra estaban en el ultimo piso y la de nuestros padres en el primero y el hotel tenía quince pisos así que no tendríamos problemas de que nos molestaran.

Cuando entramos en la habitación Claire y yo nos quedamos alucinando nunca había visto algo así. Dos camas enormes con bonitos doseles blancos y los muebles mezclaban el estilo de la actual París y de la París del siglo dieciocho, había un espejo de pie enorme y un butacón todo con tonos crema y blanco roto que parecían sacados de una novela romántica antigua era como estar en un palacio. El baño era impresionante la ducha tenía incorporada unos chorros de masajes, había una bañera estilo antiguo y alado un jacuzzi enorme.

Mientras Claire empezaba a deshacer nuestras maletas y a colocar la ropa por estilo y color en el armario yo salí a la terraza que teníamos  y mi primera imagen fue la torre Eiffel, grande y hermosa, la imagen más hermosa que había visto, no me extrañaba que la llamaran la ciudad del amor.

-Hola- mire a mi derecha y vi a Brendan asomado también a la terraza, se me había olvidado que nuestras habitaciones estaban pegadas

-Hola- dije sonriendo de lado

-Esto es precioso- volvió la cabeza y miró la torre

-La verdad es que si, siempre que lo eh visto en fotos o en películas me ha maravillado pero verlo con mis propios ojos, me deja sin palabras- aparte la vista ya que me estaba empezando a ruborizar. Brendan volvió a mirarme.

-Evelyn yo…- en ese instante salió Claire y nos miró a los dos

-Evelyn te importaría venir un momento es que no encuentro una cosa- asentí y me despedí con la mano de Brendan y entre dentro no sin antes echar un ultimo vistazo al lugar donde mi vida cambiaria por completo. 

CAPITULO 6


 El mes siguiente a mí llegada al instituto no fue tan mal como había pesado, sobre todo después de que Austin me dijera que Brendan se había enamorado de mí.

Claire se había convertido de la noche a la mañana en mi mejor amiga, siempre estábamos junta, nos contábamos todo y nos ayudábamos mutuamente, además compartíamos el odio hacia mi prima, cosa que me encantaba porque por fin podía desahogarme con alguien que me entendía.

Mi relación con Brendan, si es que se le podía llamar así, no traspasaba los límites de las miradas y las sonrisitas. Pocas veces intercambiábamos palabras, cuando iba a su casa con Claire o cuando Austin y el se sentaban con nosotras en el comedor. Sin embargo con Austin cada día me llevaba mejor, poco a poco se estaba convirtiendo en mi mejor amigo y cada vez me atrevía a contarle más cosas y como no el me solía contar cosas de Brendan y lo cansado que estaba de escúchale todos los días suspirar por mi. Cada vez que lo decía me reía para disimula un poco ala vez que me ruborizaba.

Las vacaciones de Navidad estaban a una semana de empezar y mi madre había decidido que deberíamos alejarnos un poco de nuestra “familia”. A Max y a mi nos había encantado la idea, sobre todo cuando nos enteramos de que las vacaciones las pasaríamos en París.

-¿En serio vais a pasar las vacaciones en París?- Claire salto de mi cama y me miro entusiasmada, no entendía que la hacía tanta ilusión

-Si- me reí al ver su expresión, parecía que la iba a dar un ataque

-Nosotros también vamos a pasar las vacaciones allí lo decidimos ayer- la mire con la boca abierta, me levante de la cama y me acerque a ella, me sonrío y nos abrazamos.

-¿En serio?- la pregunte para asegurarme de haberla oído bien

-Si, lo decidimos ayer, estábamos entre Rusia, España y Francia- me miró y sonrió emocionada.

-Vamos a pasar las vacaciones juntas y en París- las dos no reímos y nos volvimos a abrazar.

La semana siguiente se pasó volando, Claire y yo nos pasábamos todos los recreos y algunas clases planeando lo que íbamos hacer cuando llegáramos y los lugares que visitaríamos. Claire siempre estaba con un mapa de París y una guía de los lugares más importantes, marcando todos los puntos que visitaríamos.

-Haber, no solo vamos a visitar los lugares más importantes e históricos del lugar, también tenemos que pasar por la tiendas de ropa y como no por los lugares más frecuentados por chicos de nuestra edad- la mire mientras buscaba en Google desde su portátil, los lugares donde estuvieran las discotecas más importantes.

-¿Para que quieres ir a los lugares más frecuentados por chicos de nuestra edad?- la pregunte  mirándola algo extrañada, se giro y me miró como si acabara de decir la tontería más grande del mundo.

-Como que para que, pues para conocer a chicos de nuestra edad que estén buenos y haber si te ligas alguno, te ve mi hermano y despierta, se debe pensar que le vas a esperar toda la vida- la mire y negué con la cabeza sonriendo- además un poco de alegría para el cuerpo no nos viene mal- las dos nos reímos y en ese momento sonó el timbre, nos levantamos y nos metimos en el edificio, para soportar las tres ultimas clases antes de las vacaciones.

Al terminar el instituto Claire y yo decidimos irnos de compras para nuestro gran viaje. Claire estaba decidida a comprarme un conjunto de lencería sexy y un vestido corto para que cuando me vieran los Frances cayeran a mis pies. Cuando digo eso no pude evitar reírme, me pareció uno de los mejores chistes que había oído nunca, la mire y vi como me miraba seria, así que pare  de reírme.

-Lo decías en serio-
-Claro además, si te ve mi hermano con lo que te voy a comprar le va a dar un infarto- puse los ojos en blanco u suspire.

-Estas tu muy empeñada en emparejarnos a tu hermano y a mi-

-Haber los dos estáis enamorados el uno del otro que esperas que me quede sentada viendo como la fastidiáis, pues no- me reí y entramos en Woman Secret. Yo me puse a mirar los pijamas y Claire pasó directamente a la lencería fina, cuando quise darme cuenta ya estaba en la caja pagando. Al salir de la tienda me tendió la bolsa y la intente abrir para ver lo que me había comprado, pero ella me lo impidio con un manotazo.

-Hasta que no lleguemos a casa no lo puedes ver- la mire y antes de poder reprocharla algo empezó andar hacia una tienda de ropa. No me dejo ni entrar y cuando salio llevaba tres grandes bolsas llenas de ropa.

Claire me acompaño a casa para ayudarme hacer la maleta ya que ella la tenía echa. Al ver los conjuntos de lencería se me abrieron los ojos como platos, pero que pensaba que iba hacer, había dos iguales sujetador y culote los dos de encaje uno negro y otro azul oscuro y el otro era también de encaje, el sujetador no tenía tirantes, era braga en vez culote y en blanco roto, la verdad es que eran preciosos los tres, pero un poco atrevidos para mi gusto. Me asustaba un poco ver la ropa que me había comprado, pero me sorprendió para bien. La dos primeras bolsas estaban llenas de pantalones y camisetas preciosas, algo que nunca pensé que me pondría y en la tercera había un vestido de fiesta negro y ajustado con unos tacones negros de terciopelo y un poco de plataforma delante. Me quede alucinada al ver todo lo que había comprado, Claire tenia un gusto excelente para la ropa y lo que me había cogido no me disgusto al contrario me encanto, cuando volviéramos de las vacaciones de Navidad la pediría que me renovara el armario entero.

Al día siguiente partiríamos a París, la ciudad del amor, una ciudad que me cambiaria la vida por completo.

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