Acababa de terminar el verano y eso significaba que terminaba mi antigua vida y empezaba mi pesadilla. Mi madre conducía por el centro de Londres hacia la casa de mi abuela, es decir, mi nuevo hogar. Mi hermano roncaba en el asiento de atrás, no llegaba a comprender como podía dormir en un momento así.
Nos mudábamos a casa de mi abuela en pleno Londres por causa de la muerte de mi padre hace dos meses. Nosotros vivíamos en un pueblecito alejado de la gran ciudad, tranquilo, apacible y silencioso, cuanto lo echaría de menos y no solo eso, si no, también a mi mejor amiga Alice.
Alice era más que mi mejor amiga era como mi hermana. Habíamos crecido juntas, siempre inseparables, nos lo contábamos todo y ahora me tengo que separar de ella.
A mi la idea de mudarnos nunca me gusto, no solo por el instituto, si no, por que en la casa de mi abuela vivían mi tía Margaret y mi prima Elizabeth que tenía la misma edad que yo. Las dos eran prepotentes, siempre se creían mejor que nosotros y cada vez que nos veían nos miraban de arriba abajo con una mirada escrutadora y lo disimulaban con una sonrisa de lo más falsa y que casa vez que veíamos nos entraban arcadas.
Entramos en la calle, la casa de mi abuela, se divisaba a lo lejos. Siempre me había impresionado esa magnifica casa de tres plantas, invernadero y un jardín casi el triple de grande que la misma casa. Al llegar se abrió una puerta y mama metió el coche aparcando enfrente del garaje dando tiempo a mi abuela, mi tía y a mi prima a salir de la casa y acercarse a nosotros. Me di la vuelta en el asiento y desperté a Max. Los tres salimos del coche y abrazamos a mi abuela y sin remedio a la tía Margaret y a mi prima Elizabeth. Subimos nuestras cosas al tercer piso que había sido habilitado para que solo lo utilizáramos mi madre, mi hermano y yo. Al entrar en mi cuarto encima de mi gigantesca cama había un uniforme, el de el instituto, y una pila de libros, como no del instituto, al menos el uniforme no era tan feo falda de cuadros verdes y grises y dos jerseys uno verde y el otro gris. Mañana el primer día de instituto, mañana primer día de mi pesadilla.

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